
Biografía
Nací en Medellín y llegué a la pintura tarde, después de quince años en oficinas. Empecé a pintar para sostenerme en un duelo y descubrí que el color hacía algo que las palabras no: ordenaba el cuerpo.
Trabajo con acrílico y resina en capas que se mueven solas. No dibujo antes; dejo que la pintura encuentre su forma y me quedo escuchando hasta que la obra se siente en el pecho. Después la llevo al satín, para que la sanación pueda caminar contigo.
Compro un lienzo por impulso. Pinto de noche, sin técnica y sin plan.
Doce obras en un café de Envigado. Se venden nueve la primera semana.
Nace la primera pañoleta: el arte deja la pared y empieza a caminar.
Serie de 25 ediciones numeradas y la galería abierta a todo el país.
“No pinto lo que veo. Pinto lo que necesita ser sanado.”